Artritis reumatoide

¿Qué es?

La artritis reumatoide es una enfermedad crónica que produce una inflamación de las articulaciones y los tejidos de su alrededor. También puede afectar a otros órganos.

Es posible que ocurra a cualquier edad, pero sucede más frecuentemente en la edad mediana de la vida. La padecen más mujeres que hombres.

Con el paso del tiempo y la evolución de la enfermedad puede llegar a ser muy invalidante.

Causas

La causa de la artritis reumatoide no se conoce exactamente, pero sí sabe que se trata de una enfermedad autoinmunitaria. Esto significa que las propias defensas del organismo (sistema inmunitario) atacan por error a los tejidos sanos, en este caso a las articulaciones. Algunos estuidos cocluyen que ciertas infecciones o cambios hormonales pueden influir en la apariión de la artritis reumatoide. El tabaquismo también es un factor de riesgo.

Artritis reumatoide: Síntomas

La artritis reumatoide se presenta como una afectación de las articulaciones de forma simétrica, es decir a ambos lados del cuerpo por igual. Las articulaciones más afectadas suelen ser las muñecas, los dedos de las manos, las rodillas, los pies y los tobillos. A menudo la enfermedad se desarrolla de manera lenta y mediante brotes agudos donde ocurre un empeoramiento, seguidos de periodos de mejoría relativa. Otras veces la enfermedad es más agresiva y los síntomas se agravan de forma rápida.
  • Los síntomas iniciales pueden incluir dolor articular leve, rigidez en las articulaciones, fatiga.
  • Es habitual presentar una rigidez matutina, que dura más de 1 hora
  • Las articulaciones pueden sentirse calientes, sensibles al dolor, rígidas, están enrojecidas e hinchadas (con edema).
  • Con el tiempo, las articulaciones pueden perder su capacidad de movimiento con la amplitud y flexibilidad adecuadas para la edad del paciente. También se llegan a derformar y hacer muy dificultosas las tareas cotidianas.
Otros síntomas que pueden suceder en el resto del organismo incluyen:
  • Dolor torácico al respirar
  • Resequedad en ojos y boca (síndrome de Sjögren)
  • Ardor, picor y lagrimeo en los ojos
  • Presencia de nódulos bajo la piel, cuando la enfermedad es más grave
  • Entumecimiento, hormigueo o sensación de ardor en las manos y los pies
  • Dificultades para dormir
Las personas con artritis reumatoide pueden sufrir compliaciones graves como consecuencia del ataque de la autoinmunidad en otros órganos y tejidos, por ejemplo: - Mayor riesgo de aterosclerosis - Daño al tejido pulmonar - Vasculitis reumatoidea (inflamación de los vasos sanguíneos) que puede ocasionar alteraciones en la piel, nervios, corazón y cerebro. - Pericarditis (inflamación del pericardio que envuelve el corazón) - Miocarditis (inflamación del músculo cardíaco)

Artritis reumatoide: Tratamiento

El tratamiento de la artritis reumatoide se plantea a largo plazo. Puede ser de distintos tipos: medicamentos que reduzcan el dolor, medicamentos que modifiquen la evolución de la enfermedad, fisioterapia, educación sanitaria y cirugía.
  • Los medicamentos para el dolor y la inflamación pueden ser tanto los antiinflamatorios como los AINE (antiinflamatorios no esteroideos, por ejemplo el ibuprofeno y otros; como  los corticoides, pero éstos por el periodo de tiempo más corto posible y con la dosis más baja posible.
  • Los medicamentos modificadores de la enfermedad son por ejemplo el Metotrexato o la sulfasalazina. Son fármacos con importantes efectos secundarios y que necesitan un estricto control médico.
  • También se usan en algunos casos medicamentos antipalúdicos  como la hidroxicloroquina, que se suele combinar con Metotrexato
  • Otros medicamentos de gran utilidad son el grupo denominado terapia biológica que incluyen anticuerpos monoclonales, inhibidores de los glóbulos blancos o de las moléculas citoquinas…
Cuando la artritis reumatoidea avanza y produce ciertas deformidades graves, puede ser necesaria la cirugía tanto de extirpación de la capa sinovial que reviste la articulación (sinovectomía), como de prótesis de las articulaciones afectadas. Los ejercicios de fisioterapia tienen como objetivo mantener el rango y la amplitud de los movimientos articulares, así como conservar el tono muscular. Las terapias más utilizadas son: aplicación de calor profundo, estimulación eléctrica, técnicas de protección articular, tratamientos de calor y frío. También pueden ser de utilidad las férulas o dispositivos ortopédicos para apoyar y alinear bien las articulaciones y que no sufran un desgaste precoz.

Artritis reumatoide: Diagnóstico

El diagnóstico de la artritis reumatoide precisa de datos de la historia clínica detallada y una exploración física completa. Son necesarias además pruebas complementarias como análisis de sangre con estudio de los autoanticuerpos (anticuerpos autoinmunitarios) y los marcadores de inflamación; pruebas de imagen de las articulaciones, como radiografías, ecografías o resonancia magnética; análisis del líquido sinovial del interior de la articulación afectada. Se puede dar la situación que haya personas en las que no se obtengan resultados anormales en las pruebas y sin embargo padecen la enfermedad.

Artritis reumatoide: Prevención

La prevención de la artritis reumatoide no es conocida. Sí hay determinados factores que pueden empeorar la artritis como el tabaquismo, la falta de descanso o sueño reparador, una alimentación inadecuada que favorezca los procesos inflamatorios, etc.

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