Enfermedad de Crohn

¿Qué es?

La enfermedad de Crohn es una inflamación crónica fundamentalmente  del tracto  gastrointestinal aunque también puede afectar a otros  órganos.  Junto con otro trastorno llamado colitis ulcerosa son las dos formas principales de presentación de la enfermedad  inflamatoria intestinal que es un trastorno de base inmunológica.

En los países desarrollados incluido España están aumentando progresivamente en los últimos años al igual que otras patologías tanto de carácter autoinmune como alérgico.  La colitis ulcerosa es más prevalente que la enfermedad de Crohn y  la incidencia anual  de media es de 12 y de 7 nuevos casos por cada 100.000 habitantes, respectivamente. Si se comparan diferentes zonas de la geografía española, se comprueba que en Cataluña, por ejemplo, la incidencia  de enfermedad inflamatoria intestinal en su conjunto alcanza los 15 casos por cada 100.000 habitantes, mientras que en Andalucía es de 10,8.

La enfermedad inflamatoria intestinal puede aparecer a cualquier edad, si bien es más frecuente entre los  15 y los 35 años de edad  estando la media en 29,5 años y, posteriormente hay otro pico entre los 60 a 70 años de edad.  Además, cada vez es más frecuente diagnosticar esta enfermedad en la edad infantil, de manera que en la actualidad en la España los menores de edad suponen ya un 25% de los pacientes diagnosticados.

La enfermedad de Crohn puede afectar a cualquier parte del aparato digestivo, desde la boca hasta el área perianal. Las zonas más frecuentemente afectadas  son  el íleon  terminal y el colon proximal.

Causas

Se desconoce las causas de la enfermedad inflamatoria intestinal y su  explicación está basada en teorías. La enfermedad de Crohn puede estar debida a una combinación de factores genéticos, autoinmunitarios, ambientales e infecciosos. Cualquiera de estos factores puede dar inicio al proceso inflamatorio que junto con una alteración inmunitaria cronifica  la inflamación. Hay una serie de factores de riesgo que parece están relacionados con la aparición de la enfermedad: Edad: ya se han comentado los rangos de edad en los que parece que hay más susceptibilidad de presentar la enfermedad inflamaría intestinal: de 15 a 35 años y de 60 a 70 años. Sexo: parece que hay un ligero predominio del sexo femenino en la enfermedad de Crohn. Esta predominancia femenina, sobre todo en la última etapa de la adolescencia o inicios de la edad adulta sugiere que haya factores hormonales que  puedan jugar un papel en la aparición de la enfermedad. La colitis ulcerosa, por el contrario, es algo más frecuente en el sexo masculino. Raza y etnia: tanto la enfermedad de Crohn como la colitis ulcerosa son más frecuentes en judíos, y la incidencia es más  baja en negros e hispanos que en los blancos. También puede sumarse un factor ambiental y factores de estilo de vida. Susceptibilidad genética: entre un 10 a un 25% de las personas con enfermedad inflamatoria intestinal tienen un paciente de primer grado que también la tiene. Esta susceptibilidad es  especialmente clara en la enfermedad de Crohn. Tabaquismo: la nicotina y diferentes sustancias del tabaco pueden alterar negativamente la respuesta inmune de la mucosa intestinal, el tono de la musculatura lisa y la permeabilidad intestinal. Hay una clara correlación entre el tabaco y la enfermedad de Crohn, ya que los fumadores actuales o pasados presentan con más frecuencia la enfermedad en relación a las personas que no han fumado nunca.   Dieta: se cree que antígenos de ciertos alimentos son los desencadenantes de una respuesta inmunológicaque conduce al desarrollo de la enfermedad inflamatoria intestinal. En especial, se piensa que la dieta “occidental” (procesada, frita y azucarada) se asocia que un incremento del riesgo de enfermedad de Crohn. En especial, se han documentado una relación con la ingesta de: leche de vaca  (hipersensibilidad a las proteínas), azúcar refinada, grasas totales, ácidos  grasos poliinsaturados, etc… Por el contrario, las dietas ricas en fibra, en especial de la fruta, se relaciona con una reducción del riesgo de desarrollar enfermedad de Crohn. Infecciones: ciertos microorganismos pueden aumentar el riesgo de padecer enfermedad de Crohn: Mycobacterium paratuberculosis, paramyxovirus.  

Enfermedad de Crohn: Síntomas

Tanto la enfermedad de Crohn como la colitis ulcerosa cursan en brotes, de manera que en los periodos entre brotes los pacientes permanecen asintomáticos. En la enfermedad de Crohn los síntomas dependen de la localización de la afectación:
  • Afectación gastroduadenal: la clínica es muy similar a la de la úlcera péptica
  • Afectación del intestino delgado: a diferencia de la colitis ulcerosa, hay pérdida de peso debido a la diarrea y a la mala absorción. También es frecuente el dolor abdominal.
En afectación ileal hay dolor localizado en fosa iliaca derecha.
  • Con afectación del colon: dolor abdominal y diarrea sanguinolenta (pero menosque en la colitis ulcerosa)
Las manifestaciones clínicas de la enfermedad de Crohn son más variables que los de la colitis ulcerosa.  Los síntomas principales son: astenia, diarrea prolongada (con o sin sangre) con dolor abdominal, pérdida de peso y fiebre. Dolor abdominal: es típico el dolor de retortijón. Diarrea: tanto con eliminación de sangre como sin ella, se debe a: - Una secreción excesiva de fluidos y malabsorción de los mismos debido a la inflamación de la pared intestinal - Una malabsorción de las sales biliares - Una esteatorrea debida a la pérdida de sales biliares Hemorragia: es menos frecuente que en la colitis ulcerosa. Fístulas: La inflamación de la pared intestinal puede provocar la formación de fístulas. Las más frecuentes son entre intestino y: vejiga, piel, el propio intestino o  vagina. Enfermedad perianal: dolor, fístulas, abscesos… Aftas orales: llagas dolorosas que pueden ulcerar y doler. Odinofagia y disfagia: dolor y problemas para tragar por afectación del esófago. La fiebre y la pérdida de peso son debidas a la propia inflamación de la pared intestinal y malabsorción. Síntomas sistémicos o extrainstestinales: artritis, oculares (epiescleritis, iritis y uveítis),  piel (eritema nodoso o piodermagrangrenoso), vías biliares (colangitis esclerosante), tromboembolismo arterial y venoso, cálculos renales, enfermedad pulmonar intersticial, etc.  

Enfermedad de Crohn: Tratamiento

En la actualidad se emplea un amplio arsenal farmacológico para el tratamiento de la enfermedad de Crohn. La elección de la terapia variará dependiendo de la localización anatómica de la enfermedad, su gravedad y los objetivos a alcanzar: terapia de inducción o de mantenimiento de la remisión Las terapias farmacológicas utilizadas más comúnmente son:
  • Aminosalicilatos:  sulfasalazina, mesalamina
En brotes leve-moderado y en terapia de mantenimiento:
  • Antibióticos: ciprofloxacino, metronidazol
Para el tratamiento de complicaciones como el megacolon, reservoritis o en la enfermedad perianal:
  • Glucocorticoides convencionales: prednisona para brotes
  • Glucocorticoides no sistémicos: budesonida para brotes
  • Immunomoduladores:  azatioprina, 6-mercaptopurina, methotrexate en mantenimiento los dos primeros, y en brotes  y mantenimiento el metotrexate
  • Terapias biológicas: infliximab, adalimumab, tanto en brotes como en mantenimiento
Tratamiento quirúrgico: solo está indicado  para tratar algunas de las potenciales complicaciones que pueden aparecer con la evolución de la enfermedad de Crohn: hemorragias, perforación intestinal, fístulas o abscesos.  

Enfermedad de Crohn: Prevención

No se conocen las causas de la enfermedad de Crohn y, por lo tanto, es difícil dar unos consejos para su prevención. Sin embargo, sí se han establecido unos factores de riesgo modificables que son sobre los que se podría actuar:
  • Sedentarismo
  • Obesidad
  • Tabaquismo
  • Infecciones de repetición
  • Dieta
Sobre la dieta, evitar carbohidratos y grasas. Sin embrago las fibras solubles que fermentan en ácidos grasos de cadena corta en el colon tienen un efecto antiinflamatorio, aunque aumentan la producción de gases.

Enfermedad de Crohn: Diagnóstico

El diagnóstico se realiza mediante los datos clínicos, de laboratorio, de imagen radiológica y de endoscopia propios de la enfermedad, así como los datos de anatomía patológica de biopsias obtenidas. El método diagnóstico de elección es la sigmoidoscopia flexible con toma de muestras de biopsia.  Se requiere una colonoscopia completa con ileoscopia y además, un tránsito intestinal, cápsula endoscópica y gastroscopia. Recientemente, el tránsito intestinal ha sido sustituido por una resonancia magnética intestinal, ya que permite visualizar también la presencia de fístulas o abscesos. Diagnóstico diferencial: En muchos pacientes, los síntomas iniciales de la enfermedad de Crohn son poco específicos y leves. Los principales trastornos  que habrá que descartar con los que puede compartir síntomas  son:
  • Síndrome de colon irritable
  • Intolerancia a la lactosa
  • Colitis infecciosa por: Shigella, Salmonella, Campylobacter, Escherichiacoli, Yersinia, parásitos y  amebiasis
  • Colitis ulcerosa. En los casos en los que la manifestación de la enfermedad sea en el colon
Otros trastornos que habría que tener en cuenta a la hora de hacer el diagnóstico diferencial serían: apendicitis, diverticulitis, colitis diverticular,  colitis isquémica, carcinoma perforante u obstructivo, linfoma, isquemia crónica, endrometiosis y tumor carcinoide. Todos ellos pueden dar  sintomatología de localización en intestino delgado.  

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