Leucemia

¿Qué es?

La leucemia es un tipo de cáncer en la sangre que afecta a los glóbulos blancos. Ocurre aproximadamente en 2 o 3 personas de cada 100.000 habitantes. Es el cáncer más frecuente en la infancia.

Cada año se diagnostican de leucemia unas 5000 personas en España, de las cuales un gran número son niños. Para muchas de las personas con leucemia, la única esperanza de superar la enfermedad es un trasplante de médula ósea. Pero 3 de cada 4 pacientes no tiene un familiar compatible como donante. Por eso es muy importante que exista un gran número de donantes de médula ósea entre la población para ampliar las probabilidades de encontrar uno compatible.

Para ser donante de médula ósea tienes que tener entre 18 y 55 años y gozar de una buena salud en general. Es recomendable informarte a fondo antes de tomar la decisión altruista de ser donante, ya que, aunque no es difícil, sí implica el compromiso voluntario de estar disponible para cualquier persona que lo necesite.

Causas

Las células de la sangre se forman en el interior de los huesos, dentro del tejido conocido como médula ósea. Cuando la médula ósea está afectada por leucemia, produce glóbulos blancos anómalos (blastos) que no cumplen su correcta función defensiva en el organismo. Además, dentro de la médula, las células cancerígenas sustituyen a las células sanas y se afectan también las funciones de los glóbulos rojos y las plaquetas. Fuera de la médula las células leucémicas se diseminan a órganos como los ganglios linfáticos, el bazo y el cerebro. La causa exacta de las leucemias no se conoce, pero sí algunos factores de riesgo:
  • Factores genéticos, por ejemplo el síndrome de Down, el síndrome de Fanconi, o si un hermano gemelo sufre leucemia.
  • Factores inmunitarios, como tener el sistema inmune débil (inmunodeficiencia) después de haber recibido tratamiento de quimioterapia o fármacos inmunosupresores por un trasplante.
  • Factores ambientales, como estar expuesto a radiación ionizante, o a productos químicos como el benceno, los pesticidas, el gas mostaza; o también a algunos fármacos y virus como el Epstein-Barr.

Leucemia: Prevención

La prevención se enfoca a evitar los factores de riesgo sobretodo de tipo ambiental que son los que pueden modificarse.

Leucemia: Síntomas

Hay diferentes tipos de leucemia según la línea de células madre afectadas y la rapidez o lentitud con la que se presenta y evolución: leucemia linfocítica aguda o crónica, y leucemia mielógena aguda o crónica. Los síntomas son diferentes según el tipo de leucemia. Los más comunes son: cansancio, falta de apetito, pérdida de peso, fiebre, sudoración nocturna, palidez cutánea, sensación de ahogo, agrandamiento del hígado, el bazo o los ganglios linfáticos, infecciones por alteración de las defensas, afectación del sistema nervioso… A veces en el momento del diagnóstico la persona se encuentra sin síntomas (asintomática).

Leucemia: Tratamiento

Las opciones de tratamiento se valoran de forma individualizada con para cada paciente y para cada tipo de leucemia. Pueden ser desde la espera vigilante sin necesitar tratamiento inmediato sino solo control de los síntomas y de la evolución, hasta quimioterapia, radioterapia o transplante de médula ósea o de células madre. Por lo general, una leucemia crónica que no presenta síntomas puede seguir la opción de espera vigilante. Por el contrario, una leucemia aguda necesita recibir tratamiento efectivo de inmediato. El transplante de médula ósea es el procedimiento que tiene como objetivo reemplazar la médula ósea enferma por las células madre de una médula ósea sana. Para ello es necesario tener un donante compatible

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