Miomas

¿Qué es?

Los miomas son los tumores sólidos más frecuentes de la pelvis de la mujer y están formados por el músculo de la propia pared uterina. La mayoría de estos tumores suelen ser benignos, siendo los malignos menores a 1 por 100000 mujeres cada año.

Se estima que el 70 % de las mujeres pueden llegar a desarrollar miomas en algún momento de su vida, sobre todo a partir de los cincuenta años. Según se localicen, los miomas se diferencian en subserosos cuando están hacia fuera de la pared uterina, intramurales cuando están en su espesor o submucosos cuando se localizan hacia el endometrio, la capa más interna del útero.

 



Causas

Las responsables de la formación y crecimiento de los miomas uterinos son las hormonas femeninas como los estrógenos y los gestágenos. Entre los principales factores de riesgo se encuentran la raza afroamericana, la obesidad, la diabetes, la hipertensión arterial (HTA) y los tratamientos hormonales. Otras causas comunes son la nuliparidad (no haber dado  luz nunca) y la menarquía o primera regla precoz.

Miomas: Diagnóstico

A la hora de diagnosticar un mioma es imprescindible realizar una exploración ginecológica, sobre todo si se observa un aumento del tamaño uterino ya que esta podría ser la principal causa. Existen pruebas específicas como la ecografía, los ultrasonidos (tanto vía vaginal como abdominal), o la prueba complementaria que permiten ver el tamaño, el número, la localización o la vascularización de los miomas. Otras pruebas de diagnóstico, como la histeroscopia, permiten una visión directa o incluso la extirpación en el caso de los miomas submucosos. Por su parte, el TAC y la RNM se utilizan en situaciones en las que la ecografía no refleja datos suficientes. Los miomas asintomáticos no precisan un seguimiento fuera de las revisiones habituales de la mujer. En los casos que se presenten síntomas, son estos y su tratamiento los que marcarán el intervalo de tiempo en los seguimientos y las pruebas que han de realizarse, siempre bajo la determinación del ginecólogo.

Miomas: Tratamiento

El tratamiento de los miomas viene dado por los síntomas y especialmente por el sangrado. Antes de plantearse una intervención quirúrgica existe la alternativa del tratamiento médico para controlar los sangrados como el uso de antifibrinolíticos o los  preparados hormonales. El uso del DIU, que actúa como liberador de levonorgestrel, o el AINES que sirve para controlar el dolor. Sin embargo, hay veces  que es preciso recurrir a la cirugía. En este caso, se utiliza un procedimiento clásico denominado histerectomía que consiste en la extirpación del útero a través de la vía abdominal mediante cirugía abierta, de la vía laparoscópica o de la vía vaginal. El ginecólogo tomará el modo más adecuado de realizar la histerectomía según el análisis de cada caso. En el caso de que el mioma se encuentre situado en la pared o hacia fuera (donde suelen tener un mayor tamaño) se ultilizará la miomectomía, una práctica que está indicada para aquellas mujeres que no hayan culminado sus deseos de ser madre. Cuando el mioma es submucoso, la histeroscopia permite su extirpación pero dependiendo siempre de su tamaño, localización o número de miomas existentes que podrían conllevar una segunda cirugía. Actualmente existen otras alternativas a la cirugía clásica como la miolisis, la oclusión o embolización de las arterias uterinas, la ablación endometrial, o el tratamiento ultrasónico focalizado guiado por RNM. Estas técnicas requieren una exhaustiva valoración por parte del médico especialista, sobre todo teniendo en cuenta el deseo genésico de la paciente.

Miomas: Prevención

Donna Baird, investigadora del Instituto Nacional de Ciencias de Salud Ambiental (NIEHS) y sus colaboradores en la Universidad George Washington y la Universidad Médica de Carolina del Sur, realizaron un estudio a 1.036 mujeres de entre 35 y 49 años en Washington, DC, desde 1996 a 1999. Tomaron muestras de sangre a las mujeres para analizar sus niveles de vitamina D. Los resultados reflejaron que las mujeres con altos niveles de vitamina D presentaban un 32% menos de posibilidades de desarrollar miomas uterinos que aquellas mujeres que no tenían un nivel suficiente de vitamina D. El estudio mostró también que las mujeres que pasaban más de una hora al aire libre presentaban un 4% menos de riesgo de desarrollar miomas uterinos, debido a la mayor producción de vitamina D cuando el cuerpo se expone a la luz solar. Referencia: Baird DD, Hill MC, Schectman JM, Hollis BW. 2013. Vitamin D and the risk of uterine fibroids. Epidemiology; 24(3):447-453.
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