26Nov. 20

¿Qué hacer cuando un niño pega? Agresividad infantil

Canal: Pediatría


La agresividad infantil es una de las conductas que más preocupa a los padres: aunque forma parte del proceso de adaptación social, es necesario regularla

La socialización con otros niños y la empatía son claves para frenar la agresividad infantil

La agresividad infantil es una de las conductas que más preocupa a los padres junto con las rabietas. Sin embargo, tal como explica el Dr. Jesús Garrido (Mi Pediatra Online), que un niño pegue a otros forma parte del proceso de adaptación. Por eso, es necesario que los adultos sean capaces de regular la agresividad del niño.

En este sentido, el Dr. Garrido defiende la escolarización precoz frente a la crianza con apego, ya que la primera puede servir para fomentar la sociabilización precoz de los niños. “Los padres tienen que manifestar al niño su cariño, su apego, su apoyo y darle seguridad, pero para eso no hace falta que le dediquen el 100 % de su tiempo”, explica. “Es mucho más importante la calidad del tiempo que se le dedica que la cantidad”, incide.

La escolarización precoz permite que el niño se interrelacione con otros como él, recibiendo los estímulos necesarios para ello. De esta forma se establecen relaciones entre iguales, sin la intervención de adultos, lo cual favorece la regulación de su afectividad. Si un pequeño pega a otro, y este se la devuelve, se regulan las conductas y la agresividad infantil. La reflexión que hará el niño es: “Debo dejar de hacer daño a la otra persona porque reconozco que los demás también tienen capacidad de hacerme daño a mí; la única forma de evitarlo es alcanzar un status quo de respeto mutuo”.

¿Y si la agresividad es contra los padres?

Si un niño pega a sus padres, la mejor opción, explica el pediatra, es desarrollar la empatía del niño. “A los 18-24 meses, los niños funcionan por lenguaje corporal, por lo que si se le da una explicación de por qué no debe de pegar, no lo va a entender”, advierte el Dr. Garrido. Sin embargo, sí entiende una explicación mediante los gestos ante esa reacción de agresividad infantil.

Un ejemplo: en medio de un juego, si el niño da una torta a sus padres, estos deben retirarse y poner cara triste. De esta forma, el niño se preguntará qué ha pasado, se dará cuenta de que estás triste y responderá con una sonrisa o una gracia. Si, aún así, se persiste en el gesto de tristeza, se conseguirá que el niño se de cuenta de que ha actuado mal. Buscará el abrazo como perdón.

Se trata, en definitiva, de enseñar al niño a darse cuenta de los sentimientos de aquellos a quienes hace daño. “La gente que es muy agresiva de adulto, no tiene empatía, se desahoga con la agresividad sin darse cuenta del daño que genera a personas que conviven con él a las que teóricamente quiere”, reflexiona el pediatra.

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