Cloxacilina, ¿cuándo y cómo debemos administrarla?



La cloxacilina está indicada para el tratamiento de infecciones de la piel y tejidos blandos, siempre que la bacteria causante sea sensible a su efecto

El médico debe indicar siempre la dosis y duración del tratamiento con cloxacilina

La cloxacilina es un antibiótico del grupo de las penicilinas, en concreto de la familia de los betalactámicos. Actúa inhibiendo la síntesis de la pared celular bacteriana, lo que produce destrucción bacteriana y su muerte.

Está indicada para el tratamiento de infecciones de la piel y tejidos blandos, siempre que se demuestre previamente que la bacteria causante es sensible al efecto de cloxacilina. De hecho, este antibiótico es activo sobre un número importante de bacterias.

No obstante, y al igual que cualquier otro antibiótico, no tiene ningún efecto frente a infecciones causadas por virus, como gripe, resfriado, COVID-19 o la mayoría de las infecciones de garganta. También se han descrito casos importantes de bacterias resistentes a su efecto.

Presentaciones de cloxacilina

La cloxacilina está disponible en la farmacia comunitaria en forma de:

  • Cápsulas
  • Suspensión oral
  • Inyectables intravenosos.

Cómo tomarla

La dosis a emplear y la duración del tratamiento deben ser definidas por el médico y dependen de:

  • La localización de la infección
  • Su gravedad
  • Las funciones renal y hepática del paciente
  • La presentación del medicamento

Por ejemplo, para adultos con función renal normal, se suele administrar una dosis de 500 mg cada 4 o 6 horas. La duración del tratamiento se debe ajustar de forma individual en función de la gravedad y de la ubicación de la infección.

En niños, la dosis a emplear y la duración del tratamiento dependen del peso del niño, de la localización de la infección y de su gravedad.

Es recomendable tomar cloxacilina con el estómago vacío, 1 hora antes o 2 horas después de las comidas.

Reacciones adversas de la cloxacilina

Las reacciones adversas más frecuentes en tratamientos sistémicos con cloxacilina son alteraciones gastrointestinales, por lo general, de duración limitada y que remiten espontáneamente. “Si presentas diarrea intensa o de varios días de duración tras su empleo, consulta con tu médico, y no emplees antidiarreicos sin que este te lo recomiende”, indica Irene Suárez, farmacéutica del Consejo General de Colegios Farmacéuticos.

Además, existe riesgo de reacciones alérgicas, por lo que no debe usarse en personas alérgicas a cloxacilina o a otras penicilinas o cefalosporinas.

En todo caso, el mayor riesgo de cloxacilina se debe al mal uso y al abuso que hacemos de los antibióticos. Pueden aparecer resistencias que hagan que este antibiótico deje de ser eficaz. Para evitar este problema, el Ministerio de Sanidad, a través de la Agencia Española de Medicamentos, ha creado un grupo de expertos. Es el formado en el marco del Plan Nacional de la Resistencia a Antibióticos (PRAN).

Recomendaciones

Es fundamental no usar cloxacilina sin receta médica, ya que un antibiótico que te fue útil la última vez no tiene por qué serlo ahora.

Además, es importante tomar el antibiótico a las horas y durante el periodo de tiempo que te haya indicado el médico.

También debe desecharse el tratamiento sobrante en el  punto SIGRE de la farmacia.

Descubre más artículos sobre Uso de Medicamentos en el canal Tu Farmacéutico Informa.

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