Nueva técnica de vapor de agua para la hiperplasia benigna de próstata



La terapia térmica de vapor de agua es la técnica mínimamente invasiva más innovadora para el tratamiento de la hiperplasia benigna de próstata
Enfermedades y patologías relacionadas: Hiperplasia benigna de próstata, Impotencia / Disfunción eréctil

Con la terapia de vapor de agua para la hiperplasia benigna, la esfera sexual queda intacta

La terapia térmica de vapor de agua es una innovadora técnica que ya ha empezado a emplearse para el tratamiento de la hiperplasia benigna de próstata.

El agrandamiento de la glándula prostática se produce de manera progresiva con el paso de los años y es benigno (no es un cáncer), pero provoca molestias en el varón al orinar y/o le obliga a ir al baño con más frecuencia de lo habitual. De ahí que resulte necesario ponerle solución.

Como explica el Dr. Manuel Fernández Arjona, urólogo y andrólogo de la clínica Salud Urológica, se trata de una circunstancia muy común en los hombres. De hecho, aproximadamente el 70 % de los mayores de 60 años sufren un agrandamiento de la próstata.

Afortunadamente, existen muchas soluciones para la hiperplasia benigna de próstata, tales como:

  • Resección transuretral de próstata (RTU)
  • Medicación
  • Láser prostático
  • Terapia de vapor de agua, una de las técnicas más novedosas, mínimamente invasiva, que permite evitar la medicación, así como reducir las complicaciones de otras cirugías.

¿En qué consiste la terapia de vapor de agua?

Esta terapia consiste en administrar cantidades muy pequeñas de vapor de agua en la próstata agrandada. El vapor daña las células que causan la obstrucción y reduce el tamaño general de la próstata.

Se trata de una técnica válida para cualquier hombre con hiperplasia benigna de próstata que:

  • Precise abandonar la medicación.
  • No quiera sufrir otros efectos secundarios derivados de otras técnicas.
  • Desee preservar sus funciones sexual y eyaculatoria.

¿Qué ventajas tiene?

La terapia de vapor de agua es la técnica más mínimamente invasiva que existe actualmente para la hiperplasia benigna de próstata.

Además, reduce el sangrado y, con ello, las complicaciones de la cirugía, el tiempo de hospitalización y las molestias del paciente.

De hecho, se trata de un procedimiento muy rápido (con una duración alrededor de los 5-7 minutos) que, en condiciones normales, solo precisa que el paciente permanezca en el hospital 2 horas como máximo.

La esfera sexual queda prácticamente intacta. No provoca disfunción eréctil ni eyaculación retrógrada. Tampoco afecta al deseo sexual ni a la líbido.

No es dolorosa, aunque produce una reacción inflamatoria que requiere colocar una sonda tras el procedimiento que debe mantenerse durante unos días (el tiempo oscila en función del tamaño de la próstata).

Generalmente, se recomienda seguir la medicación durante unas semanas para ayudar a orinar al paciente tras la retirada de la sonda, pero después no hará falta continuar con el tratamiento farmacológico.

¿Cuándo empieza a notarse la mejoría?

La mayoría de los pacientes comienzan a sentir alivio de los síntomas a las dos semanas y el beneficio máximo puede conseguirse en un plazo de tres meses. Pero cada persona es un mundo y las respuestas pueden variar.

¿Te ha parecido interesante? ¡Compártelo!

Recibe nuestro boletín semanal

*Al suscribirte estás aceptando las condiciones de uso y política de privacidad

Artículos recomendados

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR